Herencia

La herencia de esta casa,

… tiene el viajero que buscarla en el año de 1929, cuando el oficio de tabernero y la condición de mujer eran – todavía – cuestiones irreconciliables. No lo fue, sin embargo, para María Antonia García, que decidió probar suerte alquilando una casa en C/ General Mola, 28.

Ya entonces el edificio constaba de una taberna en el piso bajo y de un piso superior con habitaciones para alquilar. Cuando, a la muerte de María Antonia toma las riendas su hija Emilia, el negocio ya se perfila como uno de los hostales más notorios de Trujillo. Al poco se le une Magdalena, hermana de Emilia y que a la sazón había regentado otro local emblemático: la Fonda Madrid.

Serán años de gran esfuerzo y la fama de La Emilia comienza a traspasar los límites de la región. Cuando a inicios de los cincuenta, Magdalena deja el negocio en manos de su hermana, lejos de mermarse, las ilusiones de doña Emilia se reafirman en una serie de cambios que terminan por hacer del Hostal La Emilia uno de los lugares más emblemáticos de Trujillo.

Pero no se entretenga el viajero leyendo estas líneas, “venga y compruebe – como dice nuestra copla – que aquí a nadie se engaña”. Estaremos encantados de atenderle.